Hablemos, escritoras.

Atardecer en los suburbios de Minerva Reynosa. El espacio intermedio y la poesía crítica..

Episodio 233 Reseñas

05/31/2021 | Hablemos escritoras · Francesca Dennstedt

yo aniquilada por el capitalismo yo fuera ante el dolor de la pérdida económica ante el otro roto del otro chris pipilotti yo cantando no quiero caer enamorada"

Hoy los invitamos a escuchar sobre el poemario Atardecer en los suburbios (Fondo Tierra Adentro, 2011), un libro en donde el yo lírico hace una exploración poética de la gran urbe desde el cuerpo femenino para mostrar los ensamblajes entre la corporalidad y la sexualidad, y los espacios geopolíticos marcados por el neoliberalismo y la frontera.


“Los objetos voladores / indican persistente movimiento continuo / hacia laderas insospechadas / por las propias extremidades del habitante / común entre la urbe / urbano desde la cita estadística / el olvido del ser / desde el inicio mismo de su esencia” escribe la poeta mexicana Minerva Reynosa, en su tercer libro, Atardecer en los suburbios. Publicado por el Fondo Editorial Tierra Adentro en el 2011, Reynosa escribe un poemario para mostrar los ensamblajes entre la corporalidad y la sexualidad, y los espacios geopolíticos marcados por el neoliberalismo y la frontera haciendo una exploración poética de la gran urbe desde el cuerpo femenino afectado por la presencia de otro cuerpo y el embarazo. Como suele ser común en su escritura, Reynosa dialoga con diferentes medios y teorías—por ejemplo, la música de Amy Winehouse o las ideas de Paul B. Preciado—y privilegia la sonoridad de sus versos a través de estrategias poéticas como el encabalgamiento o al jugar con la disposición gráfica del propio poema. 

Tres epígrafes acompañan el libro: un fragmento del poema “Sob o chuveiro amar” del poeta brasileño Carlos Drummond de Andrade, una cita de Monique Wittig y otra de Paul B. Preciado. A diferencia de Drummond de Andrade, quien hace una exploración del amor como algo instintivo, Reynosa demuestra que en una época de consumo indiscriminado no hay nada fuera del campo social, es decir, lo personal es siempre político. Dice el yo lírico:
…yo pienso después de haberme venido sin erotismo en el confort tercermundista yo lloro mi voz la emisión de los niños cantores de viena [sic] encerrados en el sótano sin ver luz yo pienso ruego me arrodillo para besar mi suerte no tener padre ni dictador como esos ellos dentro aptos para el rapto yo visualizo zopilotes mutantes esperando qué asesinatos vejaciones ahora nos gustaría el sillón los labios el porno entonces nosotros ciudadanos menores a escondidas ciudadanos millones en la mentira geopolítica hacia la silla letal el sudor ni sopor ni grito periferias corporales… (38)

Flujo de conciencia o acumulación vertiginosa de imágenes sin sentido, en la cita anterior el erotismo está determinado por la geopolítica del neoliberalismo. La voz poética escribe desde los suburbios, en su cama y además, está embarazada. Reynosa privilegia sentimientos como la pasividad, el fracaso y la impotencia para repensar la corporalidad y el deseo femenino dentro de las dinámicas de la frontera y la economía del capitalismo gore como diría la teórica transfeminista Sayak Valencia. Dicho de otra manera, Reynosa está interesada en qué pasa con la sexualidad o la maternidad cuando el cuerpo-mercancía ya no es capaz de autogestionar su propia autonomía.

Al leer los poemas surge la pregunta de si es el lenguaje un espacio desestabilizador o más bien un mecanismo de represión que condiciona al cuerpo. Versos como “el hijo-hija transgender su epístola mercantil”, “Tanto artículo representa la alimaña” o “sexo color raza: bala” parecen sugerir que, incluso cuando el lenguaje pretende ser transgresor, en la época neoliberal, tiende a la norma y al encasillamiento. Otro ejemplo y como hilo conductor del poemario, la maternidad cobra importancia como un fenómeno que juega con los procesos de identificación y desidentificación. Por ejemplo, un ufo a veces funciona como un objeto no identificado en el cuerpo de la madre y otras veces es la nodriza que resguarda. Esa identificación/desidentificación crea una desorientación afectiva que me parece que funciona para prevenir una lectura acrítica de la maternidad. 
Siguiendo a Paul B. Preciado, Reynosa crea un ensamblaje hecho de múltiples códigos, algunos de los cuales son normativos, otros espacios de resistencia y los menos, posibles puntos de invención de nuevas subjetividades y formas de sentir el cuerpo. Sin embargo, el yo lírico advierte: “scared of the middle place between light and nowhere”, llevando al lector a cuestionarse cuál es ese espacio medio. La poeta escribe:
…yo aniquilada por el capitalismo yo fuera ante el dolor de la pérdida económica ante el otro roto del otro chris pipilotti yo cantando no quiero caer enamorada el mal lo nativo las joyas los euros la patria el bronceado la lista del mandado el beso negro la orinoterapia la foto la tropa el límite el no el sí el no ser dasein cualquier cosa.

En este ejemplo, la yuxtaposición de palabras sin ninguna clase de conector (ni gramatical ni lógico) manifiestan la ansiedad clasemediera del yo poético quien termina por afectar también al lector. Ese “between the light and nowhere” produce ansiedad porque es el reconocimiento de que ese espacio intermedio, en palabras de Preciado, “está hecho de circulaciones entre distintos lugares que son al mismo tiempo centros de producción de discursos dominantes y periferias culturales”. ¿Cómo pueden la poesía, la maternidad y el deseo ser herramientas críticas de lo social si operan simultáneamente como discursos dominantes y periféricos? La respuesta parece estar en el sentimiento de desorientación que produce Atardecer en los suburbios y que invita al lector a ser críticos con el espacio que habitamos. 

Haciendo eco de las ideas de Julián Herbert en su libro Caníbal. Apuntes sobre poesía mexicana reciente, la poesía social y militante en México es aquella que utiliza los discursos poéticos para ejercer una crítica social “no a través de ideas o buenas intenciones, sino incorporando al cuerpo textual una serie de estrategias verbales: vocablos, símbolos, referentes (y, agrego yo, construcciones sintácticas) cuya materia poética es el combate al orden establecido”. Me gustaría concluir diciendo que Atardecer en los suburbios es un ejemplo de esta poesía socio-política que, desde una subjetividad transfeminista, desarticula el lenguaje para re-elaborar ciertos discursos que se han normalizado como la maternidad y el erotismo femenino.

Desde mi lectura, el poemario de Reynosa se puede ver en conversación con libros como Se llaman nebulosas de Maricela Guerrero, Caja negra que se llame como a mí de Diana Garzas Islas o Mamá es un animal negro que va de largo por las alcobas blancas de Esther M. García. No es necesariamente el tema lo que une estos poemarios sino las estrategias verbales que combaten desde una posición feminista la sociedad en que vivimos.